Según afirmaciones del Foro Económico Mundial, llevará más de 200 años acortar la brecha entre hombres y mujeres. Si bien en la actualidad cada vez se ve más la participación del sector femenino en distintos ámbitos, es una realidad que la diferencia existe.

Para agregarle aspectos negativos a esta situación, la llegada del Covid-19, provocó un retroceso en cuanto a lo laboral. Por supuesto que seguimos hablando de las mujeres, quienes estuvieron activas un 46% mientras que en 2019 fue del 52%. Estos datos fueron impartidos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Además, el porcentaje de desocupación ocupa el 23%.

Otro de los puntos que hay que tener en cuenta, es que muchas de estas mujeres no tuvieron otra alternativa que abandonar el trabajo o la búsqueda del mismo para atender distintas cuestiones del hogar.

Como ya todos podemos percibir, el panorama en México no es el mejor. Desde el gobierno de AMLO, se comenta que 2 de cada 3 empleos perdidos durante el 2020 fueron de mujeres.

Por supuesto que México no está ajeno a esta situación, ya que son más de 24 millones de mexicanas que no trabajan según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. Este número supera a aquellas que se encuentran activas económicamente a nivel nacional.

Por ejemplo, en los estados de León, Jalisco y el Estado de México la cifra de mujeres que no trabajan es mucho más elevada que en otros sitios.

Opiniones sobre la participación laboral de mujeres

Para el Banco Mundial, México tiene una gran barrera de desarrollo por delante: terminar con el desempleo femenino. Además, al país azteca le cuesta un 25% de su ingreso per cápita.

Especialistas en el sector, también imparten su opinión: “la mayoría de los empleos perjudicados por la pandemia fueron de mujeres, por ejemplo, en las áreas de alimentación, alojamiento y actividades de entretenimiento”.

Ante esta situación, lo que se espera es que los sectores públicos y privados, deberían aportar flexibilidad y de este modo contrarrestar el panorama actual. Si bien la modalidad de home office incrementó las oportunidades para el sector femenino, son ellas las que llevan a cabo las tareas del hogar. Esta variante es ideal, ya que con él se puede tener un balance entre lo laboral y lo personal. Pero, siempre existe un, pero, es necesario que los horarios sean flexibles por parte de las empresas para que el balance se pueda concretar.

 En números:

  • 40 horas semanales de distintas tareas domésticas sin remuneración a cambio, contra 15 horas que le dedican los hombres.

El problema está, en que las mujeres en la actualidad siguen siendo percibidas como personas que se deben dedicar al hogar, como si esto fuese una obligación y en muchas ocasiones los reclutadores no optan por su labor.

Para la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, es sumamente importante que las políticas de empleo se refuercen, garantizando la participación de ellas en los distintos sectores económicos. Además, para que esto funcione, es necesario combinar con acciones las medidas de apoyo con la reactivación del empleo.

También, Bárcena, indicó: “no hay tiempo para promover los procesos de transformación digital, en los cuales las mujeres puedan ingresar a estas tecnologías. Si esto sucediera, sin duda que sería beneficioso, ya que podrían potenciar sus habilidades, entre otras cosas”

Salarios: otro problema importante

Si bien la participación laboral es un problema, no es el único: los salarios también lo son. Los ingresos de los distintos géneros por supuesto que no son los mismos. Por ello, el gobierno de México a finales del 2020, lanzó el Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres con el objetivo de reducir la brecha.

Además, es importante que las mujeres no estén subrepresentadas en industrias donde se espera un mayor crecimiento del empleo, como por ejemplo en tecnologías de la información y distintas ingenierías.

Los expertos en el tema, indican que el retroceso en la participación laboral femenina es innegable, pero que por suerte todavía están a tiempo de utilizar la crisis para mejorar la situación en un futuro laboral.