En el país, la subcontratación laboral representa al menos un 42% del empleo formal. Esto significa que son millones las personas que gracias a este modelo tienen un trabajo.

Existen dos momentos de la historia que sin duda marcan a la tercerización: el primero de ellos es el final de la Segunda Guerra Mundial y el otro en 1980 cuando la ex primera ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher incorporó el concepto: “licitación competitiva obligatoria” para el mantenimiento, la construcción y las obras de rutas del gobierno. Luego de esas modificaciones, se incorporaron los sectores de limpieza, restauración y mantenimiento, entre otros.

A lo largo de los años, por supuesto que el modelo de tercerización laboral fue mutando, de hecho, se diversifica y se extendió a lo largo de distintos subsectores de la economía de México. En la actualidad, son más las empresas grandes y medianas que utilizan el esquema. Por ejemplo, compañías extranjeras como Scotiabanck o Walmart, donde no es común que suceda el subregistro.

Si bien, hoy en día la tercerización genera debates y hay algunas empresas que abusan del modelo, no cabe dudas de que es un generador de empleos formales y esto aporta mucho a México, en términos económicos y de sociedad.

Por supuesto que para que todo funcione, la tercerización debe estar regulada y permitida en actividades directas, indirectas, preponderantes, temporales y permanentes. Fomentar los contratos formales es una responsabilidad de todos y hoy más que nunca es lo que necesita México.

Tercerización laboral: integrar dos realidades

El objetivo o el propósito que deberían tener todas las empresas que ofrecen el servicio de tercerización es conseguir integrar la actualidad laboral y los derechos de cada uno de los trabajadores.

El concepto de tercerización muchas veces se ve perjudicado porque son los fiscalistas quienes lo usan para pagar menos impuestos, sin pensar en las obligaciones que tienen para con los empleados. Esta es la problemática con la cual hay que acabar.

Por ejemplo, el reparto de utilidades es obligatorio en 79 países del mundo, entre ellos se encuentra México, que por cierto es el más caro y donde menos se cumple. Los demás países lo hacen a través del esfuerzo del trabajador. ¿Qué significa esto?, le abonan a los empleados por medio de un sistema de productividad, los mismos están basados en los resultados de la empresa. En pocas palabras, el esfuerzo personal de cada uno de ellos es recompensado como tal. Esta relación entre los trabajadores y los contratistas hace que exista un compromiso entre las partes y de este modo haya mejor y mayor rentabilidad.

El talento humano y la tercerización laboral

Sin duda alguna que en el mercado laboral lo más importante es el talento humano y las habilidades que los trabajadores tienen para conseguir éxito en la labor que estén realizando o vayan a realizar.

Pero, esto que mencionamos sería lo ideal y no siempre sucede así, de hecho, en México el 20% de los trabajadores cumple con esto, según distintos análisis de especialistas. Por ello es fundamental que se impartan capacitaciones correspondientes a cada sector.

La tercerización laboral en plena era digital se convirtió en una modalidad ideal para conseguir personas con determinadas habilidades y capacidades que cumplan con los objetivos de la empresa para la cual vayan a trabajar.

Es aquí donde entran en juego las empresas que ofrecen el servicio de tercerización y por suerte en el país existen muchas que cumplen con todo lo que la ley establece, como por ejemplo Grupo Ledo. Estas compañías además de reclutar, capacitar al empleado y lo insertan al campo de trabajo con todo lo que se implica.

Para concluir, podemos afirmar que los servicios de tercerización constituyen un medio para dar cumplimientos a todos los requerimientos fiscales y laborales. Es por esto que es tan utilizado por empresas extranjeras que quieren realizar operaciones en México y también por empresas nacionales.